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Definición
La Bursitis Subacromial es la inflamación de la bursa ("bolsa") que cubre los tendones del manguito rotador en el hombro, que están inmediatamente por debajo del acromion (hueso más lateral de la escápula). La bursa cumple la función de proteger del roce entre el hueso y los tendones, para que no toquen directamente con el hueso y contiene una mínima cantidad de líquido en su interior. Cuando esta bolsa se inflama por distintas razones, aumenta el líquido dentro de ella y se comprime entre el acromion y los tendones del manguito rotador.
Por qué se produce?
Una causa puede ser una inclinación muy acentuada hacia abajo del hueso del acromion por alguna malformación o por características propias del paciente.
Cuando crece lo que está dentro del espacio subacromial se habla del aumento del contenido, y en este caso pueden aumentar de volumen la bursa o los tendones del manguito rotador. También puede aumentar el tamaño del manguito rotador por distintas razones. Puede ser por una inflamación aguda llamada Tendinitis, que puede producirse por un sobre esfuerzo, por ejemplo, al nadar por tiempo bien prolongado o recibir un golpe sobre el hombro.
La causa más frecuente de su presencia es por un proceso degenerativo que se llama tendinosis, en que se producen engrosamientos de algunos de los tendones del manguito rotador provocando un pinzamiento secundario. También ocurre cuando hay un depósito de calcio dentro de alguno de los tendones del manguito rotador, que se denomina tendinitis cálcica, que hace que el tendón se inflame aumentando de volumen.


Síntomas
La principal manifestación de la bursitis subacromial es dolor en el hombro, especialmente a la elevación lateral (abducción) y a las rotaciones, pero también puede haber dolor sin movimientos. El dolor tiene distintos grados, pudiendo ser muy doloroso especialmente si se producen depósitos de cristales, ya sea por calcio o ácido úrico, que producen una inflamación aguda de la bursa.
Diagnóstico
Primero que todo, se debe sospechar por medio de un diagnóstico clínico, de acuerdo a las características antes descritas. Para confirmarlo se realizan radiografías, que son útiles para ver si hay alguna alteración ósea.
Otro examen que se solicita de rutina es una ecosonografia, que permite visualizar en forma adecuada las partes blandas, es decir, los tendones y la bursa. Además, permite ver la presencia de calcificaciones dentro de
los tendones, roturas de tendones o simplemente la presencia de una Bursitis.
En caso de duda o en casos complejos que se sospecha de otra patología del hombro, se puede solicitar una Resonancia Magnética. Este examen permite evaluar en forma más exacta la calidad de los tendones del manguito rotador y revisar las demás estructuras de la articulación del hombro.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la causa encontrada para el dolor:
Si hay una inflamación (tendinitis) pura del manguito rotador o bursitis, lo primero que se va a hacer es intentar desinflamar ese tendón o bursa con antiinflamatorios, fisioterapia y de esa forma tratar de que disminuyan de tamaño.
Si la respuesta no es satisfactoria, especialmente en las bursitis, se puede realizar una infiltración con corticoides. Para poder hacerla es fundamental tener la seguridad de que no hay una rotura de los tendones del manguito rotador.
Si el paciente tiene una tendinopatía con depósitos de calcio (tendinopatía cálcica), además de los tratamientos anteriores se puede realizar un tratamiento con "Ondas de Choque" o un lavado de la calcificación con suero, bajo visión directa
Si la causa del problema está en el continente, por ejemplo, porque hay una fractura del troquíter en la cabeza humeral, que dejó un hueso prominente o hay un osteofito muy grande en el acromion, ya sea de la articulación acromioclavicular o porque el acromion está muy inclinado, lo más probable es que el tratamiento sea quirúrgico, resecando el fragmento óseo que está prominente y manteniendo el roce sobre la bursa y los tendones del manguito rotador. Siempre se debe intentar el tratamiento conservador en estos casos, salvo que ya se esté frente a una rotura de alguno de los tendones del manguito rotador.
Cirugía
La mayoría de los tratamientos quirúrgicos de esta patología se realizan por medio de una cirugía artroscópica. Esto permite hacer incisiones más pequeñas, con menos daño de los músculos y una recuperación más rápida.
Cuando se está frente a una tendinopatía cálcica que no respondió al tratamiento conservador, se realiza mediante artroscopía una apertura del tendón afectado y el vaciamiento de la calcificación, para posteriormente cerrar la apertura del tendón.
Si hay un problema del continente, lo que habitualmente se hace es rebajar el osteofito que está comprimiendo la zona y se aprovecha de ampliar el espacio subacromial, resecando el hueso del acromion. Esto se hace con una fresa especial, parecida a la que usan los dentistas. Con esta fresa se rebaja el cacho de hueso. Normalmente, durante este tipo de cirugía, se hace una resección de la bursa (bursectomía) previa a la resección de hueso. Si además se encuentra con una rotura de alguno de los tendones del manguito rotador, se repara inmediatamente con distintas técnicas dependiendo del tamaño y localización de la rotura.

Tratamiento Conservador
Como profilaxis se debe mantener una buena flexibilidad, un equilibrio muscular entre musculatura agonista y antagonista y un buen manejo de las cargas y tiempos de descanso.
Una vez presente la patología el tratamiento consiste en la utilización de fisioterapia para disminuir inflamación, dolor y además se deben realizar ejercicios isométricos de aductores, del recto de abdomen y de la musculatura accesoria.
Además, es fundamental la elongación del tren inferior y la musculatura de espalda baja. En una segunda etapa se recomienda incrementar progresivamente la intensidad de los ejercicios comenzando con aquellos que no tengan impacto (bicicleta, por ejemplo) para luego realizar ejercicios en cancha desde trote a movimientos más deportivos.
La evolución de esta patología es muy variable de una persona a otra por lo que se debe ir cumpliendo objetivos para avanzar en la recuperación.
Recuperación post operatoria
El paciente sale de la clínica inmovilizado con un cabestrillo que se usa por una a dos semanas. Comienza precozmente con fisioterapia, especialmente si no ha habido reparación del manguito rotador. En general, el paciente tiene una recuperación bastante rápida y comúnmente entre el segundo mes ya hace vida normal.
Por otra parte, si hay que reparar el manguito, la recuperación es bastante más lenta. El paciente va a estar inmovilizado por lo menos tres semanas, después deberá realizar fisioterapia por dos o tres meses para, finalmente seguir, un plan de fortalecimiento muscular, pudiendo tomar entre 3 y 6 meses de recuperación completa.
Prevención
En general sólo se pueden prevenir inflamaciones agudas, evitando el sobreuso o sobre esfuerzo de los tendones del hombro (por ejemplo en nadadores, lanzadores, tenistas).
Reintegro Deportivo
El retorno deportivo es la última fase del proceso de fisioterapia, ya sea como parte del tratamiento conservador o como parte de una rehabilitación postoperatoria
Una vez superada la fase aguda de dolor e inflamación progresivamente se inician ejercicios de fortalecimiento y elongación de la musculatura estabilizadora de la cintura escapular .El foco serán los rotadores internos y externos del hombro así como los músculos estabilizadores de la escápula.
En paralelo a este proceso de se realizan ejercicios de propiocepción fundamentales para el control neuromuscular durante la realización del gesto deportivo.
Si bien es cierto que los plazos de reintegro se adaptan a cada paciente y a cada deporte en específico, en general al cabo de 6 a 8 semanas se está en condiciones de realizar actividad deportiva sin restricción.